La fiebre por el virus del Nilo occidental (FNO) es una enfermedad infecciosa transmitida por picadura de mosquitos.
Dicho virus (VNO, o virus West Nile) se mantiene gracias a un ciclo de transmisión mosquito-ave-mosquito. Los seres humanos y los équidos se consideran huéspedes finales del virus por lo que no transmiten la enfermedad, pero sí que la padecen.
El virus y su historia
El virus fue aislado por primera vez en 1937 en el distrito West Nile de Uganda. Entre los años 50 y 80 fue aislado de mosquitos, aves y mamíferos en Europa, África, Australia e India, produciendo casos sintomáticos esporádicos en humanos.
En las últimas décadas, ha surgido en forma de brotes y epidemias con una importante proporción de casos graves en regiones templadas de Europa y América, convirtiéndose en una amenaza de salud pública, humana y animal.
Situación de la FNO en Europa
Durante el año 2021 se notificaron 44 focos en équidos y 8 focos en aves en las zonas de suroeste de Andalucía, en Extremadura, Castilla-La Mancha, Ciudad Real, Castilla y León, Ávila y Cataluña.
Prevención y control del virus de West Nile
La red EVITAR de vigilancia en équidos se puso en marcha en 2001 y el Plan de Vigilancia del VNO, que contempla la vigilancia en aves, équidos y mosquitos, se inició en 2007.
En animales la vigilancia es pasiva (animales con sintomatología) y activa (muestras centinelas) en áreas de riesgo.
Desde el inicio de la vigilancia, todos los años se han notificado brotes en explotaciones equinas, sobre todo en el suroeste de Andalucía, pero también en Extremadura, Castilla-La Mancha, Ciudad Real, Castilla y León, Ávila y Cataluña.
Y se han puesto en marcha y creado un Manual práctico de operaciones en la lucha frente a la Fiebre del Nilo Occidental.
Este manual sirve como guía de trabajo que permita a los Servicios Veterinarios Oficiales ofrecer una respuesta rápida y eficaz en caso de Sospecha y de Confirmación de Foco de Fiebre del Nilo Occidental y debe utilizarse junto con el Plan Coordinado Estatal de Alerta Sanitaria Veterinaria y la normativa vigente en materia de Sanidad y Bienestar Animal.
Manual práctico de operaciones en la lucha frente a la Fiebre del Nilo Occidental.
Tratamiento del virus de West Nile
El Real Decreto 526/2014 establece la lista de enfermedades de los animales de declaración obligatoria y se regula su notificación incluye esta enfermedad en su Anexo entre las denominadas encefalomielitis equinas, por tanto su declaración es obligatoria a la Unión Europea cuando esta enfermedad se presente en équidos.
Circunstancia esta de especial interés una vez obtenidos resulta- dos laboratoriales que avalen la existencia de un caballo con esta enfermedad. En condiciones naturales los caballos producen anticuerpos específicos contra el West Nile, lo que les permite superar los casos leves de la enfermedad provocada por este virus.
Todos los casos diagnosticados requieren atención veterinaria ya que no existe ningún tratamiento específico que cure la Fiebre del Nilo Occidental.
El tratamiento es “de apoyo”; se intenta controlar la enfermedad a la vez que se proporcionan los cuidados sanitarios necesarios.
Si un caballo presenta síntomas neurológicos graves, tiene que estar en un entorno seguro, con paredes acolchadas y cama abundante, e incluso puede necesitar un protector para la cabeza para evitar que se haga daño.
Si no puede permanecer de pie sin ayuda puede requerir algún tipo de sujeción.
La recuperación de estos casos clínicos graves puede necesitar varios meses y aunque el caballo sobreviva a un cuadro grave de la enfermedad, puede haber sufrido lesiones permanentes en el sistema nervioso central.
Prevención del virus de West Nile
- Vacunación
La vacunación puede reducir mucho el riesgo de que los caballos sufran las consecuencias de West Nile.
Su eficacia se ha demostrado con gran éxito en Estados Unidos gracias a la utilización masiva de vacunas el número de casos equinos ha ido descendiendo año tras año desde el gran brote de 2002.
Para proteger a los caballos contra este virus, el programa de vacunación debe haberse completado antes de la estación de los mosquitos.
De esta forma el caballo esté perfectamente protegido cuando existe un riesgo real de ser picado por el vector.
El protocolo de vacunación está compuesto por 2 dosis y con un intervalo de 3-6 semanas entre la primera y la segunda dosis.
Posteriormente los animales deben recibir una revacunación anual con 1 sola dosis aplicada vía IM.
Es importante consignar estas vacunas en los documentos de identificación de los caballos para interpretar correctamente los futuros resultados de laboratorio.
- Desinsectación
Para garantizar una desinsectación eficaz es necesario, entre otros aspectos, usar un insecticida que sea efectivo frente al vector en cuestión.
- Reducir la exposición de los caballos a los mosquitos
- Encerrar a los caballos en las cuadras al atardecer y al anochecer, cuando los mosquitos son más activos.
- Apagar las luces para que no atraigan a los mosquitos por la noche o utilizar fluorescentes que no los atraen.
- Poner mosquiteras en las ventanas de las cuadras.